En América Latina, donde millones de personas aún no acceden a un seguro formal, hablar de innovación no es suficiente: hay que hablar de inclusión, de acceso y de propósito. En ese contexto, los seguros embebidos se presentan como una herramienta poderosa para democratizar la protección financiera y llevarla directamente a los entornos digitales que las personas ya habitan.
En mi rol dentro de MetLife Xcelerator, tengo la oportunidad de acompañar de cerca a nuestros socios en la construcción de estas soluciones: plataformas de e-commerce, billeteras digitales, bancos, apps de servicios. Cada uno con su propio ecosistema, su audiencia, su propuesta de valor. Pero todos con un desafío común: cómo acompañar a sus usuarios en su día a día con soluciones simples, útiles y relevantes.
Los seguros embebidos no interrumpen: acompañan. No compiten: suman. Pero, para que funcionen, hay que diseñarlos bien. Y eso va mucho más allá de la tecnología.
Con base en lo que venimos construyendo desde Xcelerator, comparto cinco principios que pueden ayudar a cualquier organización que esté explorando este modelo a hacerlo con sentido:
1. Personalización basada en datos reales
Cada negocio es único, y su comunidad de usuarios también. Por eso, en MetLife Xcelerator trabajamos codo a codo con nuestros partners para entender los recorridos reales de sus usuarios: qué hacen, cuándo toman decisiones, dónde surgen oportunidades de protección. La personalización ya no es un valor agregado: es una expectativa.
2. Diseñar para el contexto
Un seguro embebido no debe sentirse como un agregado forzado: tiene que estar donde corresponde, en el momento justo. ¿Un usuario saca un préstamo? ¿Realiza entregas todos los días? ¿Viaja con frecuencia? Diseñar para el contexto es entender esos momentos y responder con soluciones claras, simples y útiles.
3. Integrarse al ecosistema del partner
La clave no está en imponer una solución, sino en integrarse con fluidez al entorno del socio. Esto significa entender su negocio, sus canales, sus métricas y su lenguaje para que la protección forme parte natural de la experiencia digital que ya ofrecen.
4. Apostar por la simplicidad radical
En un mundo donde todo está a un clic, la simplicidad es esencial. No solo para que los usuarios entiendan qué están contratando, sino para que confíen. Un proceso claro, rápido y sin fricciones es el mínimo necesario para competir por la atención de las personas.
5. Ejecutar con agilidad
Una buena idea no vale nada si no se implementa. Por eso, acompañar a nuestros partners significa también ayudarlos a pasar del diseño a la ejecución: testear, aprender, ajustar y escalar. Hacer que las cosas pasen, en los tiempos que exige el mercado.
En una región donde la mitad de la población no cuenta con cobertura ante imprevistos, los seguros embebidos no son una moda ni una innovación estética: son una forma concreta de avanzar en la democratización del acceso al seguro, integrándolo en los momentos reales donde puede marcar una diferencia.
Con empatía, datos y colaboración, podemos hacer que la protección deje de ser un privilegio, y se convierta en una opción real para millones de personas en América Latina.